13.1.12

Defendamos a Barranco de la alcaldesa mataficus

Acrílico sobre trupán (díptico) / 80 cm x 30 cm / MWD
Barranco tiene una triste historia. Las administraciones municipales con pocas excepciones han sumido nuestro distrito en la corrupción y la barbarie. Recordamos al tristemente célebre Del Pomar vendiendo el mercado a un testaferro, al obtuso Mezarina lotizando el acantilado. Pero lo que no esperábamos era ver a la actual alcaldesa del PPC masacrando los centenarios ficus de la avenida Pedro de Osma, justo en verano cuando los árboles verdean y se robustecen. Y encima cuando mas transitada es esa calle y cuando mas nos protegen sus sombras del sol.
No sé si la alcaldesa Jessica Vargas sabe que los árboles en Lima se podan en agosto. Hacerlo en la canícula es alterar gravemente el reloj biológico que se guía por las estaciones y condenarlos a que detengan su crecimiento casi un año. ¿Ha oído usted esta señora de la función clorofílica que se incrementa en el verano? Seguro que no. Además la alcaldesa nos anuncia que los árboles enfermos por hongos serán derribados. Es decir la alameda se echará a perder pues es imposible que un ficus joven se eleve bajo la copa de los árboles antiguos.
Me niego a confiar en los técnicos municipales. Han hecho tanto desastre que no pecaré de inocente esta vez. Debemos exigir que se convoque a una junta de botánicos para que determinen la salud de cada árbol. No me trago el argumento de que se trata de una poda de formación, eufemismo que usa la autoridad municipal para justificar el asesinato y la amputación. Lo que esas plantas necesitan es un control fitosanitario permanente, no cercenarlos con motosierra. ¿Acaso no pueden esperar al mes de agosto para una poda bien realizada?
¿Por qué tanto odio y desprecio por el árbol de parte de ciertos limeños? ¿Por qué esa crueldad con un ser vivo y bello? Solo veo dos razones, ignorancia e incultura. Cierta gente manifiesta una agresividad extraña con las plantas porque supuestamente no les brindan ningún beneficio material, como flores o frutos. Los consideran prescindibles pues las hojas ensucian las veredas. La belleza es sustituible por los arreglos de plástico. La imitación reemplaza a lo natural. El cemento es preferible a la vegetación. Es mas limpio, no trae tierra. Se trata de la misma gente que encementa sus patios y plazas y sensibilidades, y que odia la poesía. Son los que asesinan árboles y pajaritos para que no les caguen sus vehículos.
¿Qué oscura pulsión lleva a la gente a matar a los árboles? Creo que el falso culto de la modernidad conduce a estos atentados de lesa ecología. Pero en el caso de los árboles a la huachafería se suma una suerte de instinto autodestructivo. La incultura los hace preferir la muerte al oxígeno…

Acrílico sobre nórdex / 4o cm x 30 cm / DCA