
La amistad solo puede nacer de la virtud. Platón, en el diálogo de Lisis Vivíamos en la misma calle y no lo sabíamos. Yo pasaba diariamente por su puerta rumbo al paradero y siempre me preguntaba quién sería ese muchacho flaco y de ojos azules que regaba aquel jardín. Con los días el cosmos encontró una nueva ordenación, y los acontecimientos se confabularon. La azarosa sincronicidad de los hechos de la que hablaba Karl Jung. Lo cierto es que revisando papeles en mi oficina me encontré un boletín, con noticias y artículos sobre el panorama de los barrios de Lima. Había entrevistas, comunicados, fotos, y una suerte de columna de opinión. La hojeé. Era austera, pero se dejaba leer, cosa rara en las publicaciones de este tipo. La dirigía un personaje con nombre sugerente. ¿Quién es Paul Maquet? pregunté al aire en la oficina. Es tu vecino, me respondió el jefe del proyecto. Vive en tu misma calle, y está casado con una de las numerosas hermanas Valdeavellano, que valgan verdad...